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Es difícil interpretar la noticia sin leer los espacios entre las letras, siendo el primer interrogante si la ayuda solicitada es para beneficiar a seres humanos, seres políticos o intereses democráticos.
Se mencionan cuatro países como objetivo de las donaciones, proclamando soluciones paliativas, considerando que se está muy lejos de la solución, puesto que se involucran sin involucrarse, es como tomar una aspirina para el dolor de cabeza producido por un malestar hepático, mientras tanto el reclamo del dinero y su destino se pregonan en los diarios para llegar al corazón dadivoso de los políticos institucionalizados.
El sin sentido de la rueda seguirá en su ritmo para sostener el movimiento de masas monetarias, con cuya solidez se alimentan cientos —o miles— de salarios, ornamentos oficinistas, medios de transporte, y demás servicios hasta lograr que el alimento se acerque a los hambrientos, conformando una cadena denominada básica tal como el objetivo mismo, tan sólida en sus eslabones que siempre necesitan lubricante verde, el cual se agota en cada etapa luego que el necesitado digirió sus bocados. ¿Quién ayuda a quién?
Esta reiteración de sucesos continuará sin tiempo, sordo a los reclamos políticos de cada geografía, sin aportar más que la filosofía del préstamo internacional —sólo para sembrar pasto en las plazas públicas—, sosteniendo la gestación del problema y alimentando a los bandos opositores para que conserven las fuerzas ideológicas, mientras en el otro extremo del mundo los beneficiados transitan sus vidas asidos a la indignidad profesional. |